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Objetos de consumo imposible que fueron presentados en la muestra «: su mensaje no ha sido enviado» el Centro Cultural Larissa Jimenez. Asunción, Py. 2008, y el objeto con su banner titulado “Sexual Control” en la Muestra colectiva Diverso y Semejante, Centro Cultural de España, 2005, Asunción, Py.
: su mensaje no ha sido enviado
Esta pudiera ser una sentencia o un aviso de revisión. Pudiera ser también – y esto es muy probable- que la modernidad nos muestre su verdad más insalvable, relevándose inevitable en su real mentira.
Cayó la conexión-cortado por falta de pago-estiraron la señal para aprovechar un descuido-me quedé sin saldo-terminó mi batería… Justificaciones de reiterada moda, nada extrañas en este mundo-máquina, que nos sirven siempre como la mejor excusa. Pero, ¿qué importa el motivo si lo que importa es el mensaje?
En la Buenos Aires desesperanzada de finales de los ochenta, Los Redonditos de Ricota aullaban por las calles porteñas una profecía crucial: “El futuro llegó hace rato, todo un palo ya lo ves”. Por aquellos años, como en estos, el mañana dominado por la máquina se ofrecía maravilloso. “Tal vez sabíamos desde aquel entonces que aquella oferta era un engaño y que nada de lo que la computadora nos diga, podríamos luego utilizarla en su contra.
Tal vez ya lo sabíamos, pero no importaba. Tal vez solo nos importaba el mensaje seductor de la modernidad robotizada. Tal vez sencillamente queríamos que nos importe únicamente un mensaje.
Hoy, igual que ayer, en la Asunción de siglo XXI aún habitan en sus calles quienes pretenden escribir mensajes y creer (¡como ilusos!) que llegarán a destino, a pesar de la interferencia impune de la máquina y sus contingencias.
Su mensaje no ha sido enviado es un poco eso: una ilusión de seres anacrónicos que piensan que todavía hay algo que se puede decir con nuestras propias cadenas.
Una carcajada del deseo que pelea a muerte contra la repetición del futuro.
Un menú de opciones para salimos un rato del juego y volver a ser humanos curiosos, desarmando a la máquina para ver de qué mentirosa forma, carajo, está hecho su corazón.
Eulo García
Texto publicado en el diario Utima Hora, 2008.